El monumento a Pablo Iglesias proyectado por un equipo formado por el arquitecto S. Esteban de la Mora, el pintor Luis Quintanilla y el escultor Emiliano Barral resultó ganador en un concurso público en Abril de 1933 en memoria del líder socialista. El proyecto consistía en un recinto ajardinado conmemorativo que incluía relieves, murales y un busto de un metro de altura del homenajeado, realizado por Barral, situado en uno de los muros centrales del lugar. El monumento se inauguró en Mayo de 1936 y fue construido en el Paseo de Camoens, situado en el Parque del Oeste de la ciudad de Madrid. El conjunto aguantó hasta el final de la guerra, aunque presentaba notables desperfectos por la metralla y los proyectiles, pues se encontraba en la línea del frente. Al finalizar la guerra, tras la victoria de los sublevados, se dió la orden para que los materiales que componían el conjunto monumental así como la cabeza de Pablo Iglesias fueran trasladados al Parque del Retiro con la intención de hacerlo pedazos con mazas y picos, para obtener piezas de relleno, que formarían parte de la mampostería que se estaba construyendo para levantar el muro sobre el que colocar las rejas que cercaban el Retiro a la Calle Menéndez Pelayo. Este hubiera sido el final de la cabeza de Pablo Iglesias, de no ser por la intervención de un operario que decidió darle otra suerte al monumento.